Ploopy es un trackball de código abierto que se puede imprimir en 3D y cuyo firmware es totalmente personalizable

Los ratones y los trackpads pueden gobernar el mundo, pero los trackballs siguen siendo una opción atractiva para ciertos tipos de usuarios, y ahora todos tienen una opción interesante y totalmente de código abierto llamada Ploopy.

Este trackball destaca por ser totalmente abierto: sus esquemas de fabricación son públicos, al igual que su firmware, que también puedes personalizar para ajustar el comportamiento de los botones a tu gusto. Y por supuesto, puedes crear tu propia bifurcación de Ploopy, si cree que puede mejorar aún más este desarrollo único.

¿Por qué comprarlo cuando puedes hacerlo?

Es cierto que hay varios trackballs destacables en el mercado como el Logitech Ergo M575 que este fabricante lanzó al mercado hace unos meses, pero puede ser que le intrigan las posibilidades de construir uno desde cero.


Eso es lo que ofrecen los creadores de Ploopy, que en la web del proyecto en GitHub explican qué es necesario para llevar a cabo este proceso, desde las herramientas (ver preparación de destornillador y soldador) así como la placa (PCB) con el sensor ADNS- 5050 que es parte fundamental de la operación y, por supuesto, todos los elementos que tendrás que imprimir en una impresora 3D.

Todos los esquemas de impresión y montaje están disponibles en el sitio web del proyecto antes mencionado, y las instrucciones son precisas y claras, pero hay un elemento más importante: el firmware.

Ploopy 6

Este componente vital para el funcionamiento del trackball Ploopy es otro de sus elementos destacados: a diferencia de los firmwares patentados de otros fabricantes, en Ploopy el código del firmware está disponible y cualquier usuario puede modificarlo y ajústelo a sus necesidades.

Si no tienes tantos medios o tantas ganas, no pasa nada: puedes comprar los diferentes kits que te permiten ahorrar algo de trabajo o componentes aunque suba el precio. De echo el modelo Ploopy ensamblado final cuesta 100 dólares canadienses, unos 68 euros al cambio.

Aun así, sin duda estamos ante una gran idea que vuelve a demostrar que se pueden hacer grandes cosas con hardware y software de código abierto.

Más información | Ploopy

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